Nuestro mundo no está conectado ¡sino hiperconectado!. Nuestro ordenador vibra con cada nuevo email y, entre WhatsApp, Slack y otras notificaciones, parece que la tranquilidad es un lujo inalcanzable. Pero, ¿y si te dijera que esta constante interrupción digital está destruyendo tu productividad en el trabajo?

Los líderes más efectivos ya han descubierto el secreto: desactivar las notificaciones. Puede parecer un pequeño cambio, pero sus efectos son sorprendentes.

El impacto de las interrupciones en tu cerebro

Un estudio de la Universidad de California ha demostrado que cada vez que recibimos una notificación, nuestro cerebro sufre una «micro interrupción». Aunque no abras el mensaje, tu atención ya ha sido secuestrada. Y lo peor: volver a concentrarte en la tarea original puede llevarte entre 8 y 25 minutos, dependiendo de la complejidad de la tarea. Mientras más compleja, más tiempo tardarás en volver al nivel de concentración.

Imagina esto: estás terminando una presentación clave para el comité directivo y, de repente, suena un «ping» en tu móvil. Lo ignoras, pero tu cerebro ya ha desviado recursos cognitivos para preguntarse «¿qué será? ¿Es urgente? ¿Debo contestar?». En ese instante, has perdido el hilo y te costará minutos volver a entrar en «flow». Multiplica esto por decenas de interrupciones diarias y entenderás por qué te sientes agotado al final del día.

La resistencia a eliminar notificaciones puede estar destruyendo tu productividad

Multitarea: el falso aliado de la productividad

Muchas personas creen que pueden manejar varias tareas a la vez: responder emails mientras asisten a una reunión, revisar el móvil mientras terminan un informe… Pero la realidad es que nuestro cerebro no está diseñado para realizar varias tareas de alta concentración al mismo tiempo. Lo que hacemos es cambiar rápidamente de una a otra, generando un coste mental altísimo.

Según estudios en neurociencia, este cambio constante de tareas no solo reduce la eficiencia, sino que también aumenta la fatiga cognitiva. Es como si intentaras correr un maratón cambiando de zapatos cada 100 metros. Al final, te agotarás antes de llegar a la meta.

El estrés digital: siempre conectados, siempre presionados

Las notificaciones no solo afectan a la productividad, sino también a la salud mental. La sensación de estar «siempre disponible» genera ansiedad, fatiga y una sensación de urgencia permanente. Esto provoca que los empleados (y los líderes) sientan que nunca pueden desconectar del trabajo, lo que a largo plazo impacta en su bienestar y en su capacidad de tomar decisiones estratégicas.

El cerebro no está diseñado para la multitarea

¿Cómo desactivar las notificaciones sin generar caos?

Si eres un manager en una multinacional, probablemente dependes de la comunicación rápida. Entonces, ¿cómo encontrar el equilibrio?

  1. Empieza poco a poco: No desactives todas las notificaciones de golpe. Comienza con el email y prueba durante una semana. Observa cómo afecta a tu trabajo y la relación con el resto de personas y con tu mánager.
  2. Define horarios para revisar mensajes: En lugar de responder emails y chats constantemente, establece horarios fijos para hacerlo (por ejemplo, a las 10:00, 13:00 y 16:00).
  3. Crea canales de comunicación para urgencias: Si tu equipo necesita contactarte de inmediato, define un canal específico. Puede ser una llamada o un mensaje en una plataforma concreta o incluso un canal de slack solo de urgencias.
  4. Usa el «modo concentración» en tus dispositivos: Herramientas como el «Focus Mode» de iOS o el «Modo No Molestar» en Android pueden ayudarte a bloquear notificaciones durante ciertos periodos de tiempo.
  5. Habla con tu equipo: Explica por qué estás haciendo esto y establece expectativas claras sobre cuándo responderás mensajes.

Hay organizaciones que culturalmente interrumpen de forma constante y otras en las que está totalmente prohibido

Beneficios de reducir las interrupciones digitales

Cuando minimizas las distracciones, no solo mejoras tu productividad, sino que también obtienes otros beneficios:

  • Mayor calidad en tu trabajo: La concentración prolongada te permite profundizar en tareas importantes y reducir errores. Si tu trabajo es complejo, debes eliminar ya las interrupciones
  • Menos estrés y ansiedad: Al no estar constantemente «en alerta», tu mente se relaja y toma mejores decisiones.
  • Mejor equilibrio entre vida laboral y personal: Al establecer límites claros, puedes desconectar realmente cuando terminas tu jornada.
  • Mayor respeto por el tiempo propio y el de los demás: Al adoptar este enfoque, también fomentas una cultura de respeto por la concentración en tu equipo. Muchas empresas culturalmente se interrumpen entre ellos. Empieza por ti y continua con tu equipo si gestionas uno

Menos ruido, más impacto

Menos «pings», más impacto

La verdadera ventaja competitiva la tienen aquellos que saben enfocar su atención en lo que realmente importa. Como manager, tu tiempo y tu energía son tus recursos más valiosos. Aprender a protegerlos puede marcar la diferencia entre ser reactivo y ser un líder estratégico.

La productividad no es cuestión de hacer más, sino de hacer lo correcto en el momento adecuado. ¿Quieres un cambio real? Prueba esto: bloquea dos horas al día para trabajo profundo sin interrupciones, usa auriculares aunque no estés escuchando nada (mensaje claro: ‘no molestar’), y configura respuestas automáticas para que la gente sepa cuándo estarás disponible. Recuerda, ser un gran líder no significa estar siempre accesible, sino asegurarte de que cuando lo estés, aportes valor. Menos ruido, más impacto.

Así que la próxima vez que escuches un «ping», piensa: ¿Es esto realmente importante o solo otra distracción innecesaria? La decisión de aumentar tu productividad está en tus manos.

 

Ponte en contacto con nosotros si quieres mejorar la productividad de tus mánagers y directivos.

 

 

Ángel Martínez Marcos
Coach Ejecutivo & Consultor de Transformación Cultural
www.amartinez.net
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